

Me senté en la mesa mirando mi café. Llevaba mucho tiempo sola pero esperaba al fin ver a alguien que me animase el día. Suspiré suavemente y mordí mi labio inferior para después tomar un poco de mi café.
Sentí el calor de mi café en mis manos y después miré a la puerta cuando se abría. No pude evitarlo y sonreí ampliamente. Era Robert.
Llevaba un día fatal. Estaba cansado de tantas personas a mi alrededor. Quería solamente desparecer un rato para poder relajarme y después volver a la rutina.
Fui a por un café y al entrar sentí la mirada de alguien. Levanté la vista y no pude evitar responder esa hermosa sonrisa con una amplia de mi parte.
Solo verle ya me había alegrado el día. Caminé sonriendo hacia donde estaba.
Sonreí ampliamente y me levanté de mi sitio para darle un abrazo rodeando su cuello con mis brazos.
- Hola, Robert -susurré para que nadie se enterase de que estaba allí.
Aspiré su aroma, ese que había extrañado durante tanto tiempo y dejé un beso en su mejilla.
Sonreí al sentir su cálido abrazo y rodeé suavemente su cintura.
- Hola, Reese -susurré sonriendo mientras disfrutaba de su abrazo, de su pequeño cuerpo junto al mío que tanta falta me hacía.

Me senté en la mesa mirando mi café. Llevaba mucho tiempo sola pero esperaba al fin ver a alguien que me animase el día. Suspiré suavemente y mordí mi labio inferior para después tomar un poco de mi café.
Sentí el calor de mi café en mis manos y después miré a la puerta cuando se abría. No pude evitarlo y sonreí ampliamente. Era Robert.
Llevaba un día fatal. Estaba cansado de tantas personas a mi alrededor. Quería solamente desparecer un rato para poder relajarme y después volver a la rutina.
Fui a por un café y al entrar sentí la mirada de alguien. Levanté la vista y no pude evitar responder esa hermosa sonrisa con una amplia de mi parte.
Solo verle ya me había alegrado el día. Caminé sonriendo hacia donde estaba.